La pandemia ha paralizado muchas aventuras, entre ellas la de nuestro querido Elías Escribano. Su objetivo inicial era el de alcanzar las antípodas de nuestra localidad, ubicadas en Nueva Zelanda, recorriendo todo el trayecto en bicicleta siempre y cuando fuese posible. Tras cuatro años de andadura, su viaje fue interrumpido en Malasia debido a que se cerraron las fronteras para paliar la propagación del COVID-19. Tras meses y meses de espera y en vistas de que esto no iba a tener una pronta solución, Elías decidió hacer un alto en el camino y volver a su hogar junto con su preciada Penélope, la bicicleta con la que ha recorrido kilómetros y kilómetros del globo ataviado como uno de los personajes más carismáticos y reconocibles de Herencia: el Perlé.

Cuando Elías nos contó en un inicio el periplo que tenía pensado hacer, le ofrecimos gustosamente nuestra colaboración. Veíamos en sus ojos esa ilusión que tanto nos inspira y sobre todo, nos parecía una aventura que requería resistencia, constancia y fuerza. Tres características con las que nos identificamos mucho como empresa ya que describen fielmente nuestra principal materia prima: el hormigón. Y es que para nosotros eso era el viaje de Elías, un reto duro como el hormigón. Pero sabíamos que lo iba a conseguir gracias a su enorme tesón, porque, al fin y al cabo, es como el equipo humano de nuestra empresa, al cual le caracteriza esa fuerza que lo mueve todo.

Pues bien, hoy ha decidido hacernos una visita y contarnos algunas de las historias que ha vivido en su trayecto hacia Nueva Zelanda. Nos ha hablado de China, de la India, de Turkmenistán, de Armenia, de Croacia… Tantos relatos, que nos han dejado totalmente boquiabiertos. También nos ha enseñado el estado de su gran acompañante durante la aventura, su bicicleta Penélope, la cual ha ido engalanando con las banderas de los distintos países que ha recorrido. Abajo de estas líneas podéis ver todo lo que cuenta con solo mirarla:

En cuanto al futuro, esto es solo un punto y seguido. Cuando todo esto haya acabado, Elías retomará su viaje donde lo dejó, en Malaca, y recorrerá los kilómetros que le quedan hasta llegar a Nueva Zelanda. Esperemos que, por el bien de todos, esto sea más pronto que tarde y que, así Elías, pueda culminar su gran proyecto. Desde Tubyder, siempre le apoyaremos en todo lo que necesite.

Ánimo Elías, toca esperar a que el temporal amaine. Seguro que entre todos lo conseguiremos.