La pandemia del coronavirus ha afectado a todo el mundo, no solo a España. Por eso muchos viajeros han tenido que quedarse en el país que estaban visitando hasta que «amainase la tormenta». Es el caso de nuestro trotamundos favorito, Elías Escribano, que a lomos de su incansable Dulcinea, sigue con la misión de alcanzar las antípodas herencianas. Para ello ha de llegar a Nueva Zelanda, pero por culpa del COVID-19 ha tenido que frenar su andadura en territorio malayo. Como bien sabéis, para evitar la propagación del virus, multitud de países se han visto obligados a cerrar sus fronteras, por lo que la migración de personas se ha vuelto totalmente imposible ahora mismo. Esto, claro está, choca de frente con los planes de Elías quien ya está muy cerca de alcanzar la meta.
Elías actualmente se encuentra en Malaca confinado (una de las pocas ciudades de Malasia que permiten quedarse a los extranjeros). Ni que decir tiene que está pasando momentos duros, sobre todo al decir que proviene de España, aunque su periplo empezó hace casi 3 años y en todo ese tiempo ni ha pisado tierras ibéricas. Por suerte encontró un hostel con el que convive con un ruso, un japonés y un argentino.
Desde allí nos manda un mensaje de esperanza:
¡¡Saldremos adelante!! Hay subidas que parecen eternas, pero ninguna de ellas lo fue. Y esta situación, es igual

